Perdóname por todo el daño. Perdóname por haber cerrado los ojos. Perdóname por haberte querido olvidar cuando sé que eres el amor de mi vida. Perdóname todo. Y déjame amarte como siempre lo hemos hecho. Déjame mostrarte que no me hace falta tenerte para quererte. Déjame sorprenderte. Quiero llevarte chucherías y chocolate todas las noches. Untarnos de dulce chocolate y comernos a besos.
No quiero que lleves puesta una coraza. Le he cagado muchísimo, sí, demasiado. Y otra persona en tu lugar se habría ido. Tú, en cambio, sigues ahí. Y no pienso dejar que te vayas nunca. ¿Entendido? Nunca.
Porque dentro de 50 años sólo me veo paseando del brazo contigo. Porque si esta fuera mi última noche querría pasarla contigo.