Me preguntas que cómo puedes querer verme y tocarme si has estado todo el día conmigo. Y es muy fácil, a mí me ocurre lo mismo. Vivo contigo a diario, encerrados en esas cuatro paredes pasamos la mayor parte de las horas que tiene el día, JUNTOS. Hasta hacemos la compra juntos y nos repartimos tareas. Además duermo contigo TODAS las noches. Por eso mismo, cuando en noches como esta no te tengo en mi cama, me siento desubicada. Es como si una parte de mí me faltase.. Y tanto que me falta. Me faltas tú, y cuando eso ocurre todo cambia.
Nos quedan tres meses en el paraíso. Tres putos meses. ¿Y luego qué? Es como si hubiéramos estado cinco meses casados y ahora nos separaran. Como si después de hacer una vida juntos, bajo el mismo techo, nos tocase volver a nuestras respectivas casas y separarnos todas las noches antes de dormir. NO ME GUSTA.
Quizá sea aún inmadura o hay quienes me consideren pequeña para hablar así, pero sólo tú y yo sabemos lo que estamos viviendo y de qué manera lo estamos haciendo.
Lástima de crisis, lástima de dinero. Qué impotencia de no poder tener NUESTRA casa, de tener que pasar muchas más noches como esta en la que voy a cerrar los ojos y no estás a mi lado. Menos mal que al cerrarlos puedo ver en mi mente cómo me abrazas por detrás y te acurrucas junto a mí entre las sábanas.
Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
lunes, 26 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Algo que jamás perderé.
Nunca dejaré de escribir nuestra historia porque no tiene final. Sinceramente, amigas como ellas tengo pocas. No somos ni iguales ni siquiera parecidas pero seguimos al pie del cañón, la una con la otra. Desde chiquititas como uña y carne, las dos a la de tres, contra todos, siempre las dos. Ahora más mayorcitas, cada cual sigue su propio camino, pero seguimos yendo de la mano. No me hace falta verla todos los días para saber como está, ni salir de fiesta con ella todos los findes. Siempre me imaginé a mi mejor amiga como una persona con la que pasar horas y horas el mismo día. Pero ella y yo no somos así. No nos hace falta. Estamos cuando tenemos que estar, pero eso sí, en lo malo las primeras. Sólo nos hace falta una llamada y aparecemos.
Esa chica que veis en la foto es la amiga con la que menos he salido de fiesta, al cine, de compras... Pero será la madrina de mi primer hijo/a y mi dama de honor cuando me case. Por muy sola o triste que esté, siempre, SIEMPRE, mi interior sabe que la tengo a ella, que cuento con ella, y así todo es más fácil.
Somos infinitamente especiales, y no me cansaré de quererla nunca.
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