Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.

lunes, 11 de febrero de 2013

Equivocaciones.

Acabo de pasar los peores meses de mi vida. Sin exageraciones, los peores. Demasiados cambios en mi vida como para llevarlos decentemente. Y yo siento que me he equivocado demasiado, no sólo en estos meses, sino que llevo equivocándome desde hace mucho tiempo. Sé que no será la primera vez que me equivoque en algo, ni la última, pero estar al lado de una persona que no se equivoca supone una gran presión. Y cuando digo que no se equivoca, es que no se equivoca. Por eso, siempre me siento en deuda con él, por tener que aguantar tanto y yo tan poco.
Con veintiún años, visualizo mi futuro junto a la persona a la que amo y es tal cual lo soñé cuando era pequeña. Lo que ocurre es que me da miedo fastidiarlo, o en parte, haberlo fastidiado ya.
En estos meses, cuando peor he estado y más he necesitado el apoyo de alguien, él ha estado a mi lado. Incondicionalmente. Día y noche. Cuidando de mí sobre todo por las noches, porque sabía que al terminar el día es cuando todo se me venía encima. Y yo... Yo creo que no he sido justa con él. No sólo en estos últimos meses, sino en estos dos años. No he sabido dejarle claro que él y sólo él era lo primero. Que era él quién estaba en la cima, y nadie más.
Ahora se me pasan por la mente todos esos momentos que sólo él y yo conocemos, todo lo que hemos vivido y se me parte el corazón de no haberle sabido demostrar cuánto lo quería y cuánto lo quiero.
Por mí culpa ha tenido que aguantar situaciones desagradables que no se merecía, y aún así, ha seguido estando a mi lado y queriéndome más que nunca, cuando otros habrían abandonado. Yo creía que estaba haciendo lo correcto. Nadie nos enseña a cómo actuar en determinadas ocasiones, y yo hice lo que creía que debía hacer, a pesar de que me equivoqué. Es triste, pero es real. Las personas nos equivocamos. Ojala nunca dudáramos, siempre tuviéramos la respuesta correcta y supiéramos tomar la decisión adecuada.
Ojala a pesar de lo oscura que esté nuestra vida, jamás dejáramos entrar a la duda, ya que sólo nos confunde más. Ojala también supiéramos pronunciar las palabras exactas en el momento adecuado, sin titubeos ni temblores. Yo debí decirte: "No, si no estuviera contigo en un futuro, no estaría con él". Y ojala siempre tomáramos la decisión correcta, porque yo fallé en muchas facetas pero siempre tuve claro que quería pasar mi vida a tu lado.
Sólo puedo decir, que más vale tarde que nunca y que no voy a dejar que esto se termine nunca.