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viernes, 30 de octubre de 2015

Refugiados olvidados

Últimamente se ha hablado y publicado mucho sobre los refugiados sirios. Y, aunque es despreciable, sólo son noticia porque están llegando a Europa, porque llegan a nosotros. Sin embargo, desde pequeñita vivo con el drama de los refugiados saharauis y sigue ahí, sin solucionarse y sin avanzar. Ahora bien, ha llegado un punto en el que es insostenible. En el que una se pregunta, ¿hasta cuándo? Los campamentos de refugiados saharauis acaban de sufrir unas lluvias brutales que han arrasado con todo. El desierto en el que viven está enfangado, las casas se derrumban, las jaimas están empapadas. Y ya no hay nada más. Ni vegetación, ni ríos, ni puentes... No sé cómo explicarlo. Literalmente, no tienen nada. Y escucho que están a base de pan y agua porque no tienen otra cosa, y se me rompe el corazón en tantos pedazos como arena tiene el desierto. Y que nadie me venga diciendo que primero hay que ayudar a los que en España lo están pasando mal. Me parece genial que la gente ayude, y que se apoye a las personas que peor lo están pasando en nuestro país, e incluso a los refugiados que huyen de la guerra. Pero un poco de responsabilidad. Una cosa no quita la otra. Quien no quiera colaborar, o no pueda, que no lo haga, pero que tampoco juzgue. El Sahara forma parte de nuestra historia. Una historia que los ha tratado muy injustamente y nuestro país ha permitido que sigan en las condiciones en las que se encuentran. Ya van 40 años, y tristemente seguimos sumando. Pero por favor, que no se pierda, que no se olvide. Muchísimas gracias a todas las comunidades autónomas que están colaborando, a las asociaciones de voluntarios y a las familias españolas. Para nosotros, los saharauis son ESPAÑOLES olvidados en el desierto, en tiendas de campaña y que acaban de sufrir la mayor catástrofe de toda su historia.