Siento mucho
esta época que te está tocando vivir. Pero te ha tocado, compañera. Tienes que
afrontarlo. Siento mucho cada lágrima, cada pinchazo de dolor. Siento que la
ansiedad sea tu compañera en este largo camino y que estés sufriendo tanto en
silencio. También me duelen todas las cosas horribles que se te pasan por la
cabeza. Y que te atormentes tanto. Me gustaría poder decirte exactamente cuándo
todo esto pasará a ser solo un recuerdo. Pero no tengo esa capacidad. Sólo
puedo decirte que estoy aquí, contigo. Que eres fuerte, valiente y luchadora.
Aunque no te lo creas, lo eres. Y yo lo sé, porque soy tú. Estoy en tu
interior, en lo más profundo de tu corazón, aunque tu mente no me deje salir.
Estoy aquí. Quiero que sepas lo maravillosa que eres, lo orgullosa que me
siento de ser tú. Quiero que te lo creas. Porque sé que actualmente solo escuchas
las palabras. Igual que entran, salen de ti, como si nada. Quiero que empieces
a retener lo importante, a creer en ti, a dejar de racionalizarlo todo. Vamos a
trabajar juntas para que bajes el nivel de autoexigencia, para que dejes de ser
dependiente, para que tu autoestima suba como la espuma, y para que dejes de
culparte por todo. No eres perfecta, eres humana. Y vas a estar equivocándote
hasta que te marches de este mundo. Pero yo te quiero; quiérete mucho tu
también. Tómate este periodo como un aprendizaje. El mayor aprendizaje que
hayas hecho jamás. Te toca perderte, evolucionar, soltarte y dejarte llevar.
Llora todo lo que tengas que llorar y saca todo lo que hayas guardado durante
años. Haz un paréntesis y mete dentro de él los recuerdos. Date un respiro.
Permítete caer y no levantarte hasta que no quieras. No des explicaciones ni te
justifiques. Pasa de todo lo que quieras pasar. Aprende. Y olvídate del mundo.
Cuando vuelvas, todo lo importante seguirá aquí. Tómate tu tiempo y piensa en
ti. Respira y relájate, porque un día, te encontrarás. Algún día nos
encontraremos.
Firmado: Yo.
