Intento alejarme, retroceder.
Ahora me doy cuenta de que no lo hago bien.
Te quiero, te extraño y siempre acabo en tus brazos. Ahí es cuando comprendo que verdaderamente no me distancio. Todo lo contrario, me aferro más y más a ti.
Sé que vamos a sufrir, lo tengo clarísimo, pero no puedo decirle NO a tus labios, ni privar a mi corazón del motivo que hace que continúe latiendo...
Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Eres mi más dulce dolor
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