Y me siento inmadura al no poder amarrar mis recuerdos y soltarlos al mar, para que se pierdan entre las olas y que la marea se los lleve lejos. Muy lejos.
Pero aunque me pese el pasado y la memoria no haya sido borrada, te veo y comprendo el motivo de mi felicidad.
Tengo agujetas en la cara de tanto sonreír y me duele la barriga de tanto reirme. Es demasiado perfecto para ser real. Aportas demasiada felicidad a mi vida. Eres demasiado bueno para mí.
Por eso, a veces tengo la necesidad de tocarte la pierna, acariciarte el pelo, y darme cuenta que sí, que estás a mi lado y es de verdad.
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