Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mentira tras mentira.

Imagina que vas andando a oscuras por tu casa, tranquilamente. No te hace ni falta encender la luz porque caminas ciegamente, sabiendo exactamente dónde colocas cada pie, con la certeza de que ni te caerás ni te tropezarás. 
En cambio, cuando vas a casa de otra persona ocurre justo lo contrario. Parece que no puedas dar un solo paso por el miedo a tropezar o caerte. Intentas andar a tientas, pero necesitas una pequeña luz que te indique cuál es el camino.

También podemos aplicar estas situaciones al amor. Cuando confías tanto en una persona, caminas a ciegas con ella como si del pasillo oscuro de tu casa se tratara. La diferencia es que, de repente, pueden aparecer obstáculos en el camino que te hagan caer. Sin embrago, en tu casa no hay nada por en medio, todo está en orden.

Me has desordenado la vida y me has hecho caminar a ciegas, sin seguridad, haciéndome tropezar a cada paso.Y aún así, después de verme en el suelo, has pasado por encima a tu antojo, rompiendo lo poco que quedaba en este corazón. 
Ahora soy yo la que está de pie y pronto te veré en el suelo.

martes, 7 de diciembre de 2010

3 metros bajo tierra.

En el más profundo abismo.
Pero esto es bueno, porque solamente cuando hayas aprendido a estar sola podrás darle TODO a otra persona. A esa persona.
Y ahora eso es lo que toca. Ser sólo yo y para MI. Ya vendrán tiempos mejores, y besos improvisados, y sonrisas fugaces, y abrazos repentinos, y miradas sinceras, y manos cálidas, y días perfectos, y noches inolvidables. Ya llegará ese "motor amor" que acciona tu vida y la encamina a la locura. Mientras tanto has de hacerlo tu misma, si depender de nadie, sin necesitar a nadie. Es la única forma de aprender :)

sábado, 4 de diciembre de 2010

Torres más altas han caído.

Equivocarse, arrepentirse y pedir perdón; es ley de vida. No importa cuánto tardes en darte cuenta, el daño ya está hecho. Y luego cuando te das cuenta, el error se ha hecho más grande de lo que creías. Cuando haces daño a alguien, cuesta que las cosas sean como antes. Y sólo queda esperar y mucha resignación.

jueves, 2 de diciembre de 2010