Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Quiero muchos besos tuyos.
Cuando estoy mal quiero abrir los ojos y encontrarme con los tuyos, mirándome mientras me abrazas. Y esque te has colado por completo, dentro de mí, de tal forma que cuando ya creo que te has superado, vuelves a sorprenderme. Y es ahí cuando me doy cuenta de que me quedo con cara de tonta diciéndome a mí misma que eres mucho, más de lo que podía imaginar, porque chicos como tú no se encuentran fácilmente. Resulta que yo, la Nuria a la que critican y de la que hablan mal, a la que juzgan, la que siempre ha tropezado con la misma piedra durante años y la que siempre recuerda su pasado.. Sì, esa Nuria que ahora está tonta contigo, sin querer ser gafe, disfrutando de mi sueño y de mi vida. Tú y yo, juntos, porque haces que me acuerde de mi pasado sólo por el hecho de que lo estoy superando y ya me cuesta recordar muchas cosas. Y eso es muy grande.
lunes, 19 de septiembre de 2011
dejarse llevar y bailar.
Habitaciones desordenadas, lavavajillas por poner, secadora por sacar, cena por hacer, vestirme y peinarme, y sólo 23 minutos antes de que llegues. Pero necesitaba sentarme y sacar toda esta felicidad que llevo dentro. No quiero ser gafe ni adelantar acontecimientos, pero es que aunque parezca exagerado cada día que pasa todo esto que tenemos se supera. No esperaba tener la necesidad de verte todos los días, de querer todas las noches un beso tuyo, de sentirme viva cuando me abrazas y la chica más afortunada del mundo cuando me miras. No quería todo eso, no quería sentimientos ni quería enamorarme. No quería otra historia de amor porque odio los finales. Pero parece ser que cuanto más impedimos que algo ocurra en nuestra vida, llega. Llega con fuerza, con valor y no hay nada que podamos hacer para frenarlo. Está claro que el pasado aún me pesa, y hay días que mucho, muchísimo. Soy así. Cuando quiero, quiero a rabiar. Y he amado hasta quedarme sedienta y herida. Son cosas que siguen en el día a día, que no se olvidan, que yo no puedo evitar ni puedo remediar. Es mi pasado, algo que forma parte de mí, y sin él yo no sería yo. Pero tú me estás dando la esperanza y las ganas que necesitaba para volar. Puedo ser la niña pequeña que llevo dentro y puedo ser la mujer que soy, sin miedo a nada, porque tu estás aquí y te gusta. Y si a ti te gusta, yo soy feliz, y al serlo yo, lo eres tú. Es una cadena que sigue y cada día tiene más eslabones. Si hace un mes me dijeran esto, no lo creería. La vida nunca dejará de sorprenderme, o a lo mejor es que me toca recoger lo que en su día sembré.
Voy a abrir la puerta, necesito estar en tus brazos.
Voy a abrir la puerta, necesito estar en tus brazos.
jueves, 8 de septiembre de 2011
paz.
Aun no estoy preparada para empezar una nueva historia, pero y si una nueva historia si está preparada para empezar conmigo?? Cuando menos quieres que algo pase, acaba ocurriendo. Cuando yo menos quiero volver a sentir, has tenido que aparecer tú y alegrarme la vida. Tenía miedo, pero ahora ya no lo tengo. Pasan los días, soy yo misma y tú estás a mi lado. Sin hacer preguntas, sin compromisos, sin nada que rompa todo esto. Y precisamente eso es lo que más me gusta de ti. La facilidad que tienes para hacer la vida fácil. Que me cuides y permanezcas a mi lado. Sin ser nada, pero a la vez teniendo esto tan mágico que tenemos. La vida nunca dejará de sorprenderme. Tú tampoco. Cada día que pasa eres más y más. Me transmites paz, haces que mi vida se feliz y tranquila, y eso es lo que necesito.
lunes, 5 de septiembre de 2011
nuevos miedos.
El otro día leí una frase que me hizo reflexionar bastante. Decía así: "Pasar pagina no se trata de olvidar la pagina anterior, si no aceptar que esa página ya ha acabado". Cuánta razón... Me he pasado meses intentando autoconvencerme a mí misma que tenía que olvidar y me frustraba el darme cuenta de que jamás podría olvidarte, que te iba a recordar siempre. Pero no se trata de olvidar nuestra historia, sino de asumir y aceptar que ya ha acabado. Quedan recuerdos y sentimientos, pero ambos sabemos que ha terminado, que hace mucho tiempo que terminó. No he querido reconocer esto porque me daba miedo. Seguía aferrada a tu amor, a ti, por miedo a estar sola y no sentir eso de nuevo. Miedo y rabia de que esos sentimientos tan grandes se perdieran en el tiempo, en el pasado. Pero es así, es algo que no elegimos y que viene como una brisa otoñal. Penetra en nuestro interior y cuando nos queremos dar cuenta ya ha arrasado con todo el amor que nos teníamos. Creí que te amaría siempre, pero cada día que pasa mis sentimientos se desvanecen más rápido. Y me siento tan mal... He querido intentar olvidarte y de esa forma me aferraba más a ti. En el preciso momento en que he dejado de intentarlo es cuando me he dado cuenta de que ya fue, ya pasó, de que estoy preparada para cerrar puertas y abrir nuevos ventanales. Ahora es el momento de aceptar que tu libro y el mío se ha cerrado, y que nuevas páginas en blanco están por llegar. Juré que nunca te olvidaría, y lo cumpliré. Pero también juré que te amaría siempre y me siento una auténtica egoísta por no cumplirlo. Intento buscar en mí, como tantas otras veces en mi vida, que mi corazón me frene o me impida seguir adelante sin ti. Masoquismo puro y duro pero real. Siempre he dicho que quería olvidarte pero verdaderamente no era así, sino que lo que deseaba era quererte más y más. Ahora mi interior está apagado. Ya no recuerda tu olor, ni cómo eran tus ojos al despertar, ni tu risa ensordecedora. Ya no recuerda en qué momento se acabó. Pero se ha acabado. Todas las tinieblas que tengo internas se están volviendo a ver iluminadas. Nuevos sentimientos entran de lleno arrastrando todo lo anterior, los tuyos, y tapando toda cicatriz hallada. Sanando la tristeza, cuidando el cariño, alimentando el amor. Me da miedo volver a querer, volver a querer de verdad, como te quise a ti. Y en realidad tengo tanto miedo de que llegue ese momento porque significará que lo nuestro, aquello que creía perfecto e invencible, ha llegado a su fin.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)