La guerra civil nos dejó una España rota, llena de lágrimas y dolor, donde abundaba el miedo y decaían los sueños. Sin embargo, la auténtica guerra empezó en el 39. No se trata de que los rojos sean mejores o peores, o de que si los nacionales lo hicieron mal o bien. La gente está muy equivocada. La cuestión es que fue una guerra. Una guerra provocada que unos empezaron, y otros se defendieron. Está claro que hubieron muchos muertos inocentes tanto en un bando como en el otro, pero España estaba en guerra y en todas las guerra muere gente. Lo que no cabe en mi cabeza es cómo una vez acabada la guerra se intenta aniquilar a personas que simplemente tienen ideas distintas a los “vencedores”. Por esta misma razón no hicieron lo mismo rojos que fachas. Es un pequeño detalle que marca la diferencia. Se les llamaba “vencedores” a los nacionales. Para mí fueron unos cobardes. Unos miserables cobardes que encerraban a la gente para luego torturarla y matarla. Es la forma más fácil de aniquilar una idea, un pensamiento, pero jamás pudieron lograr esa extinción. En cada persona inocente asesinada bajo las órdenes de Franco, en cada historia, en cada niño o niña huérfano, en cada cicatriz… en todos y cada uno de los rincones de España quedan pinceladas de lo que un día fue una auténtica lucha. Una verdadera contienda por la igualdad y la libertad. Gracias a todas y cada una de las personas que jamás se rindieron a día de hoy podemos disfrutar de una democracia. Sin ellos, sin su compromiso y su entrega no habría sido posible. Yo lo recuerdo hoy, para que vosotros lo hagáis ahora. Y para que año tras año, día tras día, se siga recordando, y al menos, todo lo que sufrieron no haya sido en vano.
Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
jueves, 27 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
Cada vez más.
Apuesto muchísimo dinero a que ahora voy a dar vueltas y vueltas en la cama pensando en ti. y en que mañana por la mañana me despertaré buscándote entre mis sábanas. Y en mi sueño más perfecto tu mano cubre cualquier parte de mi cuerpo con el objetivo de protegerme del frío. Ese frío asqueroso que te penetra en los huesos y que no se marcha; ese frío que viene cuando tú te vas. Gozo de una estufa particular en estos días de otoño que tanto amor-odio me provocan. Odio porque me siento helada cuando tus brazos no me cobijan; amor porque adoro retozarme contigo en el sofá mientras mis pies buscan guarida entre los tuyos. Me despido una noche más con una sonrisa en el corazón, sin olvidarme de tus labios carnosos. Son mi más dulce placebo. ¿Te lo he dicho ya? Todo gracias a ti. No se me olvida ni un sólo día darte las gracias por estar aquí.
martes, 25 de octubre de 2011
Así y punto.
Justo ahora ya van 3041 visitas. No tengo ni zorra de quién o quienes se meterán aquí. Muchos para cotillear y hablar mal y de más. Pero sé que hay algunos que me han dicho que les gusta lo que escribo porque se nota que sale de dentro, que tiene sentimiento. Para ser más sincera aún, puedo asegurar que escribo tal cual me sale, conforme lo estoy sintiendo. Son sentimientos, y precisamente por eso son incontrolables, no se pueden tachar de buenos o malos, porque depende del contexto, de la persona y de la vida en sí. Lo que en un día escribí puede que a día de hoy sean cenizas, pero sigue ahí, porque cuando lo escribí era por algo.
He usado la mayoría de veces este blog como una vía de escape al dolor. Para desahogarme sin necesidad de hablar ni de contar nada. Digo contar de forma relativa, ya que se lo he contado al mundo entero, pero a nadie en particular. Cuando los nervios podían conmigo y llorar era demasiado doloroso, me sentaba frente a la pantalla y al acabar unas cuantas líneas notaba cómo mis pulmones empezaban a respirar más despacio.
No todo el mundo conoce esto de mí, casi nadie ha podido experimentar de tan cerca esta parte que me complementa, ni siquiera tú. Y ahora tú quieres conocerlo, sabes que escribo, pero no has llegado a leer nada. Y lo peor de esto es que yo siento como si hubiera hecho algo mal. Soy clara, sé que hay cosas de mi pasado aquí escritas que al leerlas pueden hacerte daño y me siento culpable. Pero, ¿culpable de qué? He querido con toda mi alma y mi corazón a una persona, tú lo sabes, y han sido años y años. Ahora ya se acabó. He tenido altibajos, alguna noche de reflexión pensando de más en el pasado, pero creo que después de tanto tiempo es normal. También la he cagado, pero el perdón y el rencor no caminan juntos de la mano, y si caminamos hacia delante tiene que ser de cero, sin recriminar. He comprendido que eran sólo recuerdos cuándo eras tú quien aparecía en mi cabeza a primera hora de la mañana y quien alimentaba mis sueños todas las noches. Así que si te digo que se acabó, se acabó. Si no fuera así estaría corriendo tras él como tantas veces he hecho. Pero te quiero a ti. Pensé que no podría olvidar, que no sería capaz de volver a querer. No me veía de nuevo en esa situación, pero sin quererlo ni beberlo ha llegado hasta mí. Sin apenas darme cuenta te has colado de lleno en mi vida, y ahora no quiero que te vayas. Me encanta quererte, y pienso hacerlo día tras día. Porque no necesito otra cosa en mi mundo que tenerte a ti.
Pero todo esto tiene algo malo. Has llegado a ese punto en que mi principal miedo es que desaparezcas. Perderte. Y digo malo porque si eso ocurre me dolerá muchísimo, porque te quiero, te quiero y te quiero. Tengo miedo de que te marches porque no te guste, de que termines de conocerme y odies mis pequeños defectos y mis equivocaciones. No quiero echarte de menos. Deseo que me despiertes a besos todas las mañanas y que pienses en mí cuando te vayas a dormir, aunque esté pegada a tu pecho. Anda, cumple mi sueño.
He usado la mayoría de veces este blog como una vía de escape al dolor. Para desahogarme sin necesidad de hablar ni de contar nada. Digo contar de forma relativa, ya que se lo he contado al mundo entero, pero a nadie en particular. Cuando los nervios podían conmigo y llorar era demasiado doloroso, me sentaba frente a la pantalla y al acabar unas cuantas líneas notaba cómo mis pulmones empezaban a respirar más despacio.
No todo el mundo conoce esto de mí, casi nadie ha podido experimentar de tan cerca esta parte que me complementa, ni siquiera tú. Y ahora tú quieres conocerlo, sabes que escribo, pero no has llegado a leer nada. Y lo peor de esto es que yo siento como si hubiera hecho algo mal. Soy clara, sé que hay cosas de mi pasado aquí escritas que al leerlas pueden hacerte daño y me siento culpable. Pero, ¿culpable de qué? He querido con toda mi alma y mi corazón a una persona, tú lo sabes, y han sido años y años. Ahora ya se acabó. He tenido altibajos, alguna noche de reflexión pensando de más en el pasado, pero creo que después de tanto tiempo es normal. También la he cagado, pero el perdón y el rencor no caminan juntos de la mano, y si caminamos hacia delante tiene que ser de cero, sin recriminar. He comprendido que eran sólo recuerdos cuándo eras tú quien aparecía en mi cabeza a primera hora de la mañana y quien alimentaba mis sueños todas las noches. Así que si te digo que se acabó, se acabó. Si no fuera así estaría corriendo tras él como tantas veces he hecho. Pero te quiero a ti. Pensé que no podría olvidar, que no sería capaz de volver a querer. No me veía de nuevo en esa situación, pero sin quererlo ni beberlo ha llegado hasta mí. Sin apenas darme cuenta te has colado de lleno en mi vida, y ahora no quiero que te vayas. Me encanta quererte, y pienso hacerlo día tras día. Porque no necesito otra cosa en mi mundo que tenerte a ti.
Pero todo esto tiene algo malo. Has llegado a ese punto en que mi principal miedo es que desaparezcas. Perderte. Y digo malo porque si eso ocurre me dolerá muchísimo, porque te quiero, te quiero y te quiero. Tengo miedo de que te marches porque no te guste, de que termines de conocerme y odies mis pequeños defectos y mis equivocaciones. No quiero echarte de menos. Deseo que me despiertes a besos todas las mañanas y que pienses en mí cuando te vayas a dormir, aunque esté pegada a tu pecho. Anda, cumple mi sueño.
lunes, 24 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Salvada.
Vuelvo a respirar tranquila, a respirar a través de ti. Mi mente se queda en blanco cuando trato de expresar estoy que estoy sintiendo. Hacía tanto tiempo que no sentía nada así que hasta se me había olvidado cómo eran los comienzos. Ahora me doy cuenta de lo ingenua que he sido al creer que iba a estar toda mi vida enganchada al pasado. Ahora que nuevamente soy feliz, sin la necesidad de recordar un pasado o de planear un futuro, tengo la imperiosa necesidad de gritarlo a los cuatro vientos. No necesito nada más. Me quejo por vicio, pero adoro la vida que llevo. Nunca me he arrepentido tanto de algo, y seguiré arrepintiéndome día tras día. Pero tú has sabido ver algo en mí que no ha podido frenar todo esto. Me has salvado la vida. Y estoy completamente segura de que he aprendido muchísimo del error que cometí. Por fin me he dado cuenta de lo que quiero, y he dejado atrás muchas cosas. Porque cuando miro hacia delante, cuando visualizo mi día a día te veo a ti a mi lado. Dándome todo, queriéndome y dejándote querer. Si no fuera realmente lo feliz que soy, no te lo repetiría hasta la saciedad. Pero es que quiero que en todo momento tengas claro que eres sólo tú, único, y que nadie puede hacerme tan feliz como lo haces tú. Eres especial y por eso mismo, te quiero.
martes, 4 de octubre de 2011
el tiempo no avanza.
Solo tengo que sentarme a esperar. Esperar que venga algo bueno o que llegue lo malo. Sé que es lo único que puedo hacer pero por eso tengo tanto miedo. Estoy acojonada de que llegue lo malo y de no poder hacer nada por estar aquí esperando. Cada segundo que pasa te siento más lejos, y me gustaría que fuera al revés. Quiero poder notarte cerca, a mi lado, y que cada segundo que pase sientas que te quiero más y más. Que me abraces y sientas todo esto, que te des cuenta que es real. Pero siento tanto todo.. Lo siento como si fueran puñales que se clavan en mi interior. Y sangro de saber que tú estás dolido, sangrando, y por mi culpa. Me asomo a la ventana y veo a los coches pasar, buscando que alguno de ellos seas tú. Que me toques el timbre y me digas, estoy aquí, querer es perdonar, estoy aquí fea.. Pero pasan cada vez más coches y ninguno para. Mientras tanto no despego el movil de mi mano con la esperanza de saber algo de ti. Algo solamente. Aunque sea doloroso. Es asfixiante no saber de ti. Me quema y me ahoga por dentro.. Necesito verte aquí.
domingo, 2 de octubre de 2011
tropezando con la misma piedra.
Cuanto más segundos pasan, más de voy echando de menos. Sólo han pasado horas y ya echo de menos todo lo que teníamos. Sé que no lo recuperaré y que toda la vida me acordaré del minuto exacto en que lo destrocé todo. Me he equivocado, y he metido la pata hasta al fondo. He roto esto, te he roto a ti, incluso a mí misma.
Ahora me siento vacía. Has llenado cada parte de mi cuerpo de pequeños momentos de felicidad que ahora afloran y consigo entender que te quiero. Te quiero y ojala te lo hubiera dicho ayer. Ojala no hubiera tenido que pasar nada para darme cuenta. Pero ha pasado. Me he dado cuenta de todo lo que siento de la peor de las maneras y te he fallado. Se me ha caído el mundo al suelo cuando me has mirado decepcionado. Porque tú lo has dado todo por mí, has pasado de todo y has estado a mi lado. Yo te he fallado. Lo siento muchísimo. No sabe nadie cómo me duele ni lo que tengo dentro. Pero esto duele mucho. Y conforme avanzan las horas y veo que ya no estás, que se acabó, que te he perdido, duele más y más. No te merecías esto. Me odio a mí misma.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

