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lunes, 21 de noviembre de 2011

Reflexionando.

Qué paradójica la estampa de las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Mientras jóvenes pasan del tema y les da igual el futuro de su país, vi como personas mayores, abueletes, acudían a votar uno tras otro. Incluso los que apenas podían andar o iban en silla de ruedas. Llegaban ante las urnas con los votos guardados como si fueran un gran tesoro, ya que algunos de ellos llevaban los votos escondidos bajo la camisa.Y es que sólo ellos saben lo que es vivir bajo las órdenes absolutas de una persona, un gobierno, una dictadura. Ellos han sufrido en sus carnes la desinformación, el miedo a las ideas, la imposición de un pensamiento y la represión de cualquier tipo de revolución. Y ahora por fin, después de años y años de lucha y de que muchas almas cayeran durante el camino, pueden hacerlo. Pueden ir a expresar su opinión, sus ideas, y elegir lo que ellos prefieren. Un gran tesoro que los jóvenes infravaloramos.
Del día de ayer, me quedo con eso, con la imagen de muchísimas personas mayores votando ante la pasividad de la juventud.

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