Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Tragando y mirando hacia otro lado.

He estado tanto tiempo sin sentir dolor que ahora mismo estoy confusa. Quiero quitarme este sentimiento de aquí y que todo sea igual que antes, como siempre. Pero al cabo de las horas vuelve a correr por mi mente ese pensamiento, como si fuera una ráfaga de viento que me hace estremecerme y ver lo que ha cambiado. Ahora entiendo, lo entiendo a él y entiendo cómo nuestros actos hacen daño a las personas que más queremos. Yo fallé, tú has mentido. Han sido errores, equivocaciones que desearíamos borrar. Es algo humano, innato, que ayuda a crecer y saber qué es aquello que quieres.
No me voy a poner melodramática, he pasado cosas peores, pero no puedo negar que esto me duele. La vida es así, más difícil que fácil, y el dolor tiene la capacidad de, en tan sólo un segundo, hacer que los momentos más felices se queden lejos. Pero, sin duda alguna, las amargas sorpresas pesan más. Y esto me duele tanto por eso mismo, porque no me lo esperaba.
Aún así, estoy bien. Sé que me quieres y que cada noche te tengo a mi lado. Eso es lo que me vale. ¿Para qué pensar en el pasado teniendo NUESTRO futuro?

Hay otro pero. Si fuera entre tú y yo, vale, pero no es así. Y al no ser cosa de dos me duele aún más. Supongo que el tiempo es quien coloca cada cosa en su lugar y repara toda herida causada. Me aferro a eso. Tengo la esperanza de que algún día vuelva todo a la normalidad entre los tres.

No hay comentarios: