Hace un año que no te tengo a mi lado. Un año en el que no te imaginas lo duro que ha sido entrar en casa de la abuelita y ver tu sillón sin ti. He pasado mi primer cumpleaños con tu ausencia y en la cena de nochebuena a todos se nos escapó una lágrima al recordarte. A veces me parece tan increíble que no estés que me cuesta hasta creerlo. Qué inocente al pensar que te tendría siempre aferrado a mí; que serías partícipe de toda mi vida.
Al menos pude estar a tu lado hasta el final y tengo que reconocerte que me hubiese quedado sobre tu pecho una eternidad, como cuando era pequeña y me contabas tus peculiares cuentos.
Tú que tanto ansiabas irte y nosotras que deseábamos retenerte.
Sin embargo, a pesar de que he disfrutado de ti al máximo, se me queda la espina de que me vieras vestida de blanco o de que conocieras a mi novio. De que disfrutaras de la mejor versión de mí. Feliz. Y de que pudieras ser un poquito más feliz tú también, junto a mí. Como siempre.
Te echo de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario