Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
miércoles, 3 de junio de 2015
La última carta
que jamás te podré mandar.
1 comentario:
Anónimo
dijo...
Es la 1 de la madrugada, hace tres días que te fuiste, no nos vimos mucho, incluso te ignore un tiempo, hasta que nos volvimos a colocar a menos de un metro de distancia y como siempre esas ganas de alejarme de ti se fueron al garete. Te tenía cerca y era otra sensación, sé que dijimos que hasta luego y todo el rollo ese de ponernos trampas y demás, pero cada noche es como si me estuviera despidiendo de ti, solo han pasado tres días y a mí ya me parecen meses, imagínate cuando pasen los 6 meses que te quedan por allí…. Solo quería decirte algo que hace nada leí: Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti y viceversa, ni lo que habríamos sido sino hubiera sido por la época en la que estuvimos. Primero porque jamás te creerían. Pensarán que se te ha ido la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar. Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes que tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia en tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo y mal. Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizá. Pero ellos…. Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí y viceversa. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no. Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal. Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que construimos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica. Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención. Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera que por mucho que lo intenté no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al sitio del que se partió. Por eso cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula. Haz ver que me olvidas. Y me acabaras olvidando.
Ojalá todo hubiera sido más sencillo. Pero supongo que ninguna relación en el mundo entero ha sido sencilla, supongo que solo sobreviven en las que nunca te das por vencido aunque eso solo implique a una de las dos partes…. Ojala encuentres en tu camino una trampa que te haga cambiar un “hasta luego” por un “hola” en mi camino. Hasta luego…. Mucho más que muchísimo….
1 comentario:
Es la 1 de la madrugada, hace tres días que te fuiste, no nos vimos mucho, incluso te ignore un tiempo, hasta que nos volvimos a colocar a menos de un metro de distancia y como siempre esas ganas de alejarme de ti se fueron al garete. Te tenía cerca y era otra sensación, sé que dijimos que hasta luego y todo el rollo ese de ponernos trampas y demás, pero cada noche es como si me estuviera despidiendo de ti, solo han pasado tres días y a mí ya me parecen meses, imagínate cuando pasen los 6 meses que te quedan por allí….
Solo quería decirte algo que hace nada leí:
Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti y viceversa, ni lo que habríamos sido sino hubiera sido por la época en la que estuvimos. Primero porque jamás te creerían. Pensarán que se te ha ido la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes que tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia en tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizá. Pero ellos….
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí y viceversa.
Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que construimos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención. Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera que por mucho que lo intenté no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al sitio del que se partió.
Por eso cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabaras olvidando.
Ojalá todo hubiera sido más sencillo. Pero supongo que ninguna relación en el mundo entero ha sido sencilla, supongo que solo sobreviven en las que nunca te das por vencido aunque eso solo implique a una de las dos partes….
Ojala encuentres en tu camino una trampa que te haga cambiar un “hasta luego” por un “hola” en mi camino.
Hasta luego….
Mucho más que muchísimo….
Publicar un comentario