Siempre he escuchado que cuando estás a punto de morir, ves pasar tu vida como si de una película se tratase. A mí me pasó al contrario. Mientras mi coche daba vueltas de campana, yo solo podía pensar en todo lo que me quedaba por vivir. En la película que aún no había sido rodada.
Muchas veces creemos que lo tenemos todo bajo control, que podemos con todo, y eso es bueno, pero la vida igual que llega en un instante también se va sin que apenas te des cuenta. Yo, ahí sola en medio de una absoluta oscuridad, solo tenía clara una cosa: no quería morirme. Así que me agarré a la vida como pude.
Después de ver el coche destrozado completamente, me dicen que ha sido un milagro que esté viva. Yo diría más bien que tengo una estrella conmigo desde que tengo 16 años. Mi ángel.
Suena a tópico que yo ahora diga que hay que vivir la vida al máximo, disfrutar cada segundo y no dejar "te quieros" para otro día. Pero es la verdad. Y es lo único que puedo decir después de sentir que la vida se me escapaba de las manos.
1 comentario:
Tu ángel, tu estrella, y más estrellas te iluminan desde el infinito... renaciste aquel día, y vuelves a renacer cada 6 de noviembre, también. Nieves, tu madre.
Publicar un comentario