La vida va y viene. Un día estás aquí, otro allá. Se dice que cada cual decide su destino, pero no miento cuando digo que alguien te lo puede cambiar todo. Tu rumbo, tu camino, tu vida. Al igual que viene y te llena de vida también se va, desarmándote el corazón, dejándote desnuda ante la vida. Nunca sabes cuando llega una cosa y cuando desaparece otra. Lo intuyes, pero jamás llegas a pensar que eso te ocurrirá a ti, a vosotros. Nadie prevé malos augurios para sí mismo, nada presiente lo peor a ciencia cierta. Siempre nos queda ese tenue rayo de esperanza. Al final todo llega, todo acaba.
Él aparece, permanece y un día cualquiera se va. Luego puede ser que vuelva e incluso que pida perdón, pero un día se fue y eso es lo que queda. Las idas y venidas nunca fueron buenas. Las segundas oportunidades tampoco. Yo nunca creí en eso, siempre aposte más y más y más… Ahora se ha ido, ha vuelto y no le he dejado volver. Porque aunque la soledad me mata, la necesidad de sus abrazos me ahoga y la falta de sus besos me oprime el corazón, sé que es mejor así. No habría podido soportar más idas y venidas. Mi corazón no habría resistido otra vez más.
1 comentario:
yo creo que a veces es mejor un final en su debido momento.
por que si forzamos una relacion con idas y vueltas la gente puede salir lastimada...
un abrazo
te espero en mi blog :)
Publicar un comentario