Me muero por contar y contar días.
Por pelearnos y reconciliarnos.
Por conocerte más y más. Por abrazarte y quedarme apoyada sobre el hueco de tu hombro durante horas.
Por mirarte a los ojos, decirte que te quiero y al ver tu sonrisa darme cuenta de que todo es verdad, de que esto es real.
Ahora miro atrás y creo que todo este tiempo he estado esperándote.
Ahora, por fin, en mi interior tengo la tranquilidad de saber que la calma ha llegado, que las heridas se han cerrado y que esto marcha bien, muy bien.

1 comentario:
Menuda ignorancia...
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