Nos movemos inconscientemente. Es algo que no pensamos porque directamente nos sale solo. Pero el moverse a son de la música es algo muy distinto. Es pasión, adrenalina, magia.
Amo la danza desde pequeñita y siempre quise ser bailarina. Era un sueño de esos que sólo visualizas cuando desconectas del mundo y dejas volar tu imaginación.
Es algo que necesito en mi vida para sobrevivir. Algo que si me lo quitaran haría que dentro de mí todo cambiase y quizá la Nuria que soy ahora desaparecería y ya no lo volvería a ser jamás.
El baile me ha ayudado a superar momentos muy difíciles, a sacar la rabia que llevaba dentro, a expresar lo que siento. Es felicidad pura.
Me siento endorfinada cuando cierro los ojos y dejo que mi cuerpo se mueva solo al ritmo de la música.
Es difícil de explicar cuando sientes algo tan fuerte y a la vez tan real.

No hay comentarios:
Publicar un comentario