Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.

jueves, 28 de abril de 2011

MALDITA!


¿Cómo pueden ser tan sumamente GRANDES?

Con ellos he aprendido lo que es un infierno sostenido por el miedo a equivocarnos. A ser distintos e imposibles. Fuimos dos equivocados. Sé que cuando se juntan dos ríos se hace fuerte la corriente. Por eso. Me he dado cuenta de las cosas que he perdido, pero he aprendido a sonreír por lo vivido. Sin embargo, se está haciendo tarde; llegando el frio. ¿Quién negó que un te quiero es para siempre? No sé por qué me rindo. Aprendí que ni quiero ni querré la soledad. Y llegué a sentirme tu mitad. Hicieron que me gustase el seis. Quise enhebrar nuestros hilos por última vez pero si se han deshecho nuestros lazos no hay nada que pueda hacer. Descubrí que la vida se me escapaba. Me he sentido una extraña más al decir adiós. He aprendido lo que la lluvia nos enseña. Me cansé de esperarte, del final que no quisimos, del cielo que tanto me gustaba regalarte…Al menos nos queda lo vivido. Comprobé qué poco cuesta seguir mintiendo. Que menos puede llegar a ser más. Que los principios suelen estar donde uno los deja. Creo que me necesitas porque hace tiempo que dices, tienes que volver. Aún así, ya no queda nada, nada que perder. Después de todo, la locura entró en mi vida cuando cruzamos camino de la frontera. Me enseñaste el secreto de las tortugas. Y me sobraron ganas de volar. Improvisemos un guión definitivo que no tengamos más remedio que olvidar. Sobreviví sin saber muy bien a qué. Vi contigo cada amanecer. Con trocitos de lo verde del jardín se hizo grande la ilusión. Fuimos el dos en uno y uno en dos. Y sé que todo esto ha pasado porque estabas a mi lado. Jugué a piedra, papel, tijera y me cansé. Encendí la puerta y tú cerraste la luz. Perdí la cabeza. Pasé buscándote una vida entera. “Pide cena para dos” me hicieron decir alguna que otra vez. Dibujé una raya en un papel. Entendí que tú y yo somos distintos; esa es la realidad. Si ha de ser, será. Comprendí qué es un viernes trece rojo. Me quedé con la mísera certeza de que nada será igual. Ahora ya lo entiendo, aquí no hay vuelta atrás. Porque no hay lágrimas que valgan. Y me pregunté mil veces: ¿Quién quiere abrir los ojos para ver que ya no queda nada que entender entre tú y yo? Visualicé mi película. Y sufrí. Sin embargo, llega el invierno y piensas que nada es igual. Te espero y tú no estás. Me apliqué muchas veces el “quisiste todo, perdiste tanto”. Vi mi vida rota en desengaños. Perdí mi sonrisa después de todos estos años. Me confundí al creer que todo estaba perfecto. Y sigo sin saber porqué me hiere aunque no estés. Cedí terreno al olvido porque quería estar siempre contigo. Aunque siempre terminabas sacando lo malo de mí. ¿Quién nos lo iba a decir? Nos bastaría un perdón, a pesar de que yo empiezo a pensar que lo nuestro es sufrir. Y me arrepentiré porque no te querrán como yo. Fuimos ninguno de dos. Me enseñaron a nadar en mares pequeños. Aunque, por si acaso no recuerdas mis abrazos, yo te dejo mi “canción”. Opté por decir cosas que suenan a olvidar. Aunque siempre caí abriendo círculos cerrados. Pasé muchas noches en el hastío por no poder entenderte. Era demasiado desafío. Sin embargo, por mucho tiempo que pase, necesito verte aquí. Y sin nada que decir porque… TU MIRADA ME HACE GRANDE.
Con vuestra música la vida es FÁCIL.


1 comentario:

Gema dijo...

Que bonito Nuria!! Te sigo :)