Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
viernes, 19 de agosto de 2011
cuarenta y ocho dieciochos.
Tal noche como hoy, unas horas más tarde, hace cuatro años. Tuviste que aparecer y volver mi vida patas arriba. Un crío pensé, y yo más niña aún. Esto no va a ningún lado. Será la típica tontería de verano. Pero me equivoqué. Qué ingenua al pensar que serías algo pasajero y fíjate, te has quedado durante 4 años. Ahora que cada uno sigue su camino por separado soy feliz de haber vivido lo vivido. A pesar del daño hecho, y de odiarte, cuando veo esa carita de niño se me cae el mundo a los pies. Y aunque te echo de menos y hay noches en las que creo que todo esto va a poder conmigo, me he dado cuenta de que tengo la suerte de haberlo vivido. Aunque ahora ya no seamos uno más uno, alguna vez lo fuimos, dentro de mí lo seguimos siendo y echarlo de menos me recuerda que alguna vez me pasó eso tan tan bueno que ahora añoro. Si tiene que ser será, y sino no será. Toca vivir. Disfrutar. Recordarte con una sonrisa en la cara, pero mientras tanto he de seguir caminando. tú también. Es la única forma de aprender, y hay que aprender viviendo.
martes, 16 de agosto de 2011
quema, hiere, duele.
Quema por dentro todo lo que aún tenía guardado para ti. Arden en mi interior todos los recuerdos, nuestros recuerdos. Hay una hoguera de odio dentro de mí. Odio por no poder olvidarte, odio por quererte. Voy a acabar explotando, cayendo en pedazos y cuando esté destruida no esperes nada. No va a quedar nada.
Hire tu indiferencia, tu olvido, como cien balas que se clavan en mi pecho cada instante que pienso en ti. Me rasgas el corazón y el alma con el pasar del tiempo, porque igual que pasan los minutos y las horas va pasando esto que alguna vez tuvimos y que ahora ya no existe. Ahora sólo me quedan heridas y todas ellas abiertas porque tuviste la oportunidad de curarlas, de que cicatrizasen mientras estabas a mi lado y ahora sólo quedarían pequeñas marcas que me recordarían que nuestro amor puede con todo. Pero no. Lo dejaste pasar. Me dejaste curándome sóla y aún sigo sangrando. Sin embargo, llegará el día en que esas cicatrices aparezcan y al verlas sólo recordaré que hubo un día en que nos quisimos, me quisiste, pero fue eso, pasado, y no fue suficientemente grande como para poder soportarlo todo.
Duele eso precisamente, el darme cuenta de que aquello que creía invencible, inolvidable, era sólo un sueño. Que tal amor y de semejante magnitud no existe, porque miro a mi alrededor y no tengo nada de ti. No sé nada, y quiero saber. Y encima, después de todo, sigo aquí, acordándome de ti. Pero me duele tanto...
Que por muy deprisa que corro, el dolor siempre me alcanza.
Hire tu indiferencia, tu olvido, como cien balas que se clavan en mi pecho cada instante que pienso en ti. Me rasgas el corazón y el alma con el pasar del tiempo, porque igual que pasan los minutos y las horas va pasando esto que alguna vez tuvimos y que ahora ya no existe. Ahora sólo me quedan heridas y todas ellas abiertas porque tuviste la oportunidad de curarlas, de que cicatrizasen mientras estabas a mi lado y ahora sólo quedarían pequeñas marcas que me recordarían que nuestro amor puede con todo. Pero no. Lo dejaste pasar. Me dejaste curándome sóla y aún sigo sangrando. Sin embargo, llegará el día en que esas cicatrices aparezcan y al verlas sólo recordaré que hubo un día en que nos quisimos, me quisiste, pero fue eso, pasado, y no fue suficientemente grande como para poder soportarlo todo.
Duele eso precisamente, el darme cuenta de que aquello que creía invencible, inolvidable, era sólo un sueño. Que tal amor y de semejante magnitud no existe, porque miro a mi alrededor y no tengo nada de ti. No sé nada, y quiero saber. Y encima, después de todo, sigo aquí, acordándome de ti. Pero me duele tanto...
Que por muy deprisa que corro, el dolor siempre me alcanza.
martes, 2 de agosto de 2011
C'est fini.
Hubo un tiempo en que pensé que serías la persona con la que estaría el resto de mi vida. Que algún día me casaría contigo, tendríamos una casa juntos, muchos hijos y una vida feliz. Que viviría junto a ti la típica película feliz que siempre he soñado. Creí que serías mi familia SIEMPRE, y que juntos, tú y yo formaríamos la nuestra. He visualizado muchas veces en mis sueños el día de mi boda contigo, y era tan real, que por segundos creí que estaba sucediendo realmente. He guardado durante casi 4 años nuestra historia en una caja bajo mi cama, llena de recuerdos, promesas y sueños, llena de todo el amor que un día nos dimos y ahora nos hemos quitado. Y lo hice con la esperanza de que dentro de años, pudiera enseñársela a nuestra hija, tuya y mía, y explicarle lo maravilloso que fue todo y lo que es el amor. Perdóname por haber sido tan tonta e ilusa. Ignorante de mí al creer que lo que sentía podía con todo; ignorante tú al pensar que eras y eres inolvidable.
Se acabó, una vez más de tantas, pero se acabó. Sin embargo, digo con la cabeza bien alta que siempre vas a formar parte de mí. Tus palabras hirientes no tienen cabida aquí y algún día recordarás cómo lo dejaste pasar. Ahora sólo pido, mejor dicho, no pido nada más. Sólo seguir así. Encontrándome conmigo misma y viviendo nuevos momentos de felicidad que tanto me hacían falta.
Se acabó, una vez más de tantas, pero se acabó. Sin embargo, digo con la cabeza bien alta que siempre vas a formar parte de mí. Tus palabras hirientes no tienen cabida aquí y algún día recordarás cómo lo dejaste pasar. Ahora sólo pido, mejor dicho, no pido nada más. Sólo seguir así. Encontrándome conmigo misma y viviendo nuevos momentos de felicidad que tanto me hacían falta.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)