La sensación que tengo cuando la abrazo es única. Sé que a su lado estoy protegida, que me va a cuidar. Me conoce como nadie, como muy pocas personas me conocen. Puede decirse que tenemos una amistad rara. No somos amigas de salir de fiesta o tomar café. Somos ese tipo de personas que pasamos cientos de días sin vernos, pero que cuando algo pasa, ahí estamos. Siempre hemos estado unidas, desde que nos conocimos, como uña y carne. Ha estado a mi lado en momentos muy difíciles y siempre ha sabido cómo ayudarme a salir adelante. Es digna de querer. Todo el mundo debería poder tener a una Marina en su vida. Ahora, la echo tanto de menos que me da pena la distancia que hemos creado. Ella en su mundo, yo en el mío, ambas necesitando de la otra pero sin dar el paso. Me arrepiento de haber dejado que la situación se alargase, de no haber estado cuando tanto me ha necesitado. Nos hemos acostumbrado a echarnos de menos y lo hemos dejado ahí. Pero necesito de sus abrazos y de todo lo que compartimos ella y yo. No veo la hora de que llegue el viernes que viene para poder estar solas, ella y yo, ya que por miles de días que pasen, sé que cuando nos volvemos a ver somos UNA.
Puede gustarte lo que escribo o no, puedes identificarte con mis textos o no. Si algo te gusta, cógelo, pero pon la referencia de este sitio. Escribo para compartirlo contigo. Recuerda que lees mis palabras, no me las robes, no me robes.
viernes, 27 de enero de 2012
M.
La sensación que tengo cuando la abrazo es única. Sé que a su lado estoy protegida, que me va a cuidar. Me conoce como nadie, como muy pocas personas me conocen. Puede decirse que tenemos una amistad rara. No somos amigas de salir de fiesta o tomar café. Somos ese tipo de personas que pasamos cientos de días sin vernos, pero que cuando algo pasa, ahí estamos. Siempre hemos estado unidas, desde que nos conocimos, como uña y carne. Ha estado a mi lado en momentos muy difíciles y siempre ha sabido cómo ayudarme a salir adelante. Es digna de querer. Todo el mundo debería poder tener a una Marina en su vida. Ahora, la echo tanto de menos que me da pena la distancia que hemos creado. Ella en su mundo, yo en el mío, ambas necesitando de la otra pero sin dar el paso. Me arrepiento de haber dejado que la situación se alargase, de no haber estado cuando tanto me ha necesitado. Nos hemos acostumbrado a echarnos de menos y lo hemos dejado ahí. Pero necesito de sus abrazos y de todo lo que compartimos ella y yo. No veo la hora de que llegue el viernes que viene para poder estar solas, ella y yo, ya que por miles de días que pasen, sé que cuando nos volvemos a ver somos UNA.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Eres la mejor mi niña, no hay otra como tú, única y especial. Gracias por ser tú siempre para bien y para mal, te quiero muchísimo.
Publicar un comentario