No sé quién eres y quizá nunca lo sepa, pero has aparecido
cuando más lo necesitaba. Fíjate que me escribiste en enero, sin embargo yo te
leí ayer. Sí, ayer, el peor día de mi vida en estos últimos siete meses. Y debo
darte las gracias, porque por si no te lo imaginas, fue el único instante en
que sonreí y pensé “ha valido la pena”.
Que nadie ni nada te robe la oportunidad de vivir un Erasmus.

No hay comentarios:
Publicar un comentario