Reconozco que me encanta sentir en mi estómago el cosquilleo de estar a 100 metros sobre el cielo, montada en esta montaña rusa que tan feliz me hace. En algunos momentos del trayecto me dan ganas de rendirme, me canso y quiero parar, pero es MI montaña rusa y no quiero bajarme nunca de ella :)
1 comentario:
qué adictivo! luego se echa tanto de menos...
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